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La comunidad marítima internacional mantiene una postura cautelosa ante el reciente acuerdo entre EE.UU. e Irán para reabrir el Estrecho de Ormuz, considerado un corredor vital para el flujo global de petróleo y gas. Aunque el pacto, anunciado para entrar en vigor el 19 de junio de 2026, ha generado expectativas en los mercados energéticos —con una caída del 5% en los futuros del Brent—, los armadores y operadores de buques insisten en que necesitan más información concreta para evaluar la seguridad real de los tránsitos. La situación actual dista mucho de los niveles previos al conflicto: el promedio diario de 135 cruces se ha desplomado a solo 29 verificados entre el 10 y el 14 de junio de 2026, según datos de Kpler. Además, cientos de embarcaciones siguen ancladas en el Golfo Pérsico, con cerca de 300 cargadas y listas para cruzar, otras 300 vacías esperando en el Golfo de Omán y alrededor de 250 en proceso de lastre para posibles salidas.
La falta de claridad sobre los mecanismos de seguridad, la remoción de minas y la coordinación entre buques —agravada por la congestión en el estrecho— frena cualquier decisión inmediata. BIMCO, la mayor organización mundial de armadores, advirtió que “desde el puente y la sala de máquinas, la realidad no se parece en nada a lo que dicen los titulares”. Empresas como Caravel Group, con tripulaciones atrapadas en la región, subrayan que los acuerdos previos han fracasado antes, dejando tras de sí incidentes como disparos contra buques o secuestros.
Irán, a través de la agencia Fars, anunció que durante 60 días los tránsitos serán gratuitos, pero luego comenzará a cobrar por servicios de navegación, seguridad, medioambiente e seguros. Mientras tanto, las navieras japonesas Mitsui OSK Lines y Nippon Yusen KK han señalado que la normalización del tráfico dependerá de los términos finales del acuerdo y de la coordinación con gobiernos e aseguradoras. La actividad reciente en el estrecho ha sido mínima, con solo un buque de gas natural licuado, el Disha, probando aguas en las horas posteriores al anuncio.
Los expertos destacan que, aunque el fin del bloqueo podría liberar millones de barriles de crudo atrapados, persisten obstáculos prácticos —como la limpieza de cascos o la preparación de tripulaciones— y riesgos geopolíticos que mantienen al sector en un estado de alerta máxima. La recuperación total del tráfico, por ahora, sigue siendo una incógnita.
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Source: Transport Topics — Michelin & Tires (EN) (ttnews.com)