Por qué el bloque de hierro fundido Toyota 22R-E hizo que la camioneta y la 4Runner fueran imposibles de matar

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El Toyota Hilux, introducido en 1968, se ganó su reputación gracias a una ingeniería simple, una potencia de salida conservadora y transmisiones sobredimensionadas. En la década de 1990, la reputación de Toyota de fabricar camionetas indestructibles se había consolidado y extendido a su 4Runner. El motor de hierro fundido 22R-E, una evolución con inyección de combustible de la familia de cuatro cilindros 22R de 2,4 litros del Toyota, jugó un papel importante en esta reputación.

Por qué el bloque de hierro fundido Toyota 22R-E hizo que la camioneta y la 4Runner fueran imposibles de matar

El 22R-E, que producía aproximadamente entre 105 y 116 caballos de fuerza, no era glamoroso ni poderoso, pero fue diseñado para ser un caballo de batalla confiable. El bloque de hierro fundido aportaba peso y tolerancia al abuso, lo que lo hacía ideal para un motor de camión. El bloque de hierro del 22R-E, combinado con un cigüeñal de acero forjado, una cabeza de aluminio de leva única y una cadena de distribución, proporcionaron una base sólida que podía soportar tensiones repetidas.

Por qué el bloque de hierro fundido Toyota 22R-E hizo que la camioneta y la 4Runner fueran imposibles de matar

A este motor se le encomendó la tarea de ser una herramienta, más que un objeto de colección, y sus opciones de durabilidad facilitaron su manejo y diagnóstico. El 22R-E impulsó a Toyota Pickups y 4Runner durante una era en la que estos vehículos se estaban volviendo famosos por realizar un trabajo duro con el mínimo dramatismo. Un motor confiable de cuatro cilindros era esencial para definir todo el vehículo, y el 22R-E encajaba perfectamente con este carácter.

Por qué el bloque de hierro fundido Toyota 22R-E hizo que la camioneta y la 4Runner fueran imposibles de matar

Se sabe que ejemplares bien mantenidos acumulan cientos de millas de millas, y un caso reportado de una Hilux recorrió un millón de millas. El bloque de hierro fundido del 22R-E no hizo que el Toyota Pickup y el 4Runner fueran imposibles de matar por sí solo, pero proporcionó una plataforma duradera que hizo posible todo lo demás. Era pesada, simple y sobrecargada, exactamente lo que necesitaba una camioneta de todos los tiempos para ser grandiosa.

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Source: Jalopnik (Auto Culture & Tuning) (jalopnik.com)