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El 5 de junio, la NASA ordenó a los cuatro astronautas de la misión Crew-12 –dos estadounidenses, un francés y un ruso– prepararse para una evacuación de emergencia de la Estación Espacial Internacional (ISS) debido a una persistente fuga de aire en el lado ruso. La tripulación pasó tensas horas encerrada dentro de la cápsula Dragon de SpaceX, lista para un regreso inmediato a la Tierra, antes de que la NASA cancelara la evacuación.

La crisis no surgió de la fuga en sí, sino de la solución propuesta por los cosmonautas rusos: perforar el casco de la estación y usar una sierra para cortar un soporte de carga en el túnel de transferencia PrK, un corto corredor presurizado conectado al módulo ruso Zvezda. El túnel PrK, que tiene 26 años, ha estado perdiendo aire durante años, perdiendo entre 2 y 4 libras de aire por día cuando se presuriza durante los acoplamientos de naves espaciales.

Anteriormente en 2024, los cosmonautas rusos habían sellado las fugas con un sellador, pero el problema resurgió en mayo. Roscosmos luego propuso perforar agujeros en el casco como solución, alegando que una parada de perforación de cinco dólares evitaría una catástrofe.

La NASA, comprensiblemente escéptica, intervino y amenazó con evacuar la estación. Cuando los rusos regresaron con una sierra, aparentemente para cortar un soporte estructural, la NASA ordenó a los astronautas que subieran a la cápsula Dragon.
La disputa pública obligó a Roscosmos a abandonar por completo sus planes de reparación. Rusia ahora tiene la intención de desmantelar permanentemente el túnel PrK, dejando el puerto de atraque adjunto inutilizable para transferencias de carga, pero aún funcional para transferencias de fluidos a través de tuberías.

El túnel ya no estará presurizado, eliminando el riesgo de una falla explosiva. Mientras tanto, el futuro de la ISS sigue siendo incierto.

Originalmente programada para su retiro, la vida operativa de la estación se extendió a 2030 bajo la administración de Biden, y la Ley de Autorización de la NASA de 2026 propone una extensión adicional a 2032. Esto retrasa la eventual separación de la NASA y Roscosmos, una asociación ya tensa por las tensiones geopolíticas.

Rusia no tiene planes de retirar su segmento de la ISS y, en cambio, tiene la intención de seguir usándola, a pesar del envejecimiento de la infraestructura y los recurrentes problemas técnicos. El incidente pone de relieve los crecientes riesgos de operar un puesto orbital envejecido en medio del deterioro de las relaciones internacionales.

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Source: Jalopnik (Auto Culture & Tuning) (jalopnik.com)