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Instalar un cabrestante de 10,000 libras en un Porsche Cayenne no es para personas débiles de corazón.
El parachoques del Cayenne de la generación 958 tuvo que quitarse: una dura prueba de ocho horas que involucró 120 sujetadores, remoción de faros y lucha con terreno irregular sin soportes fijos.
El cabrestante se atornilló limpiamente una vez que la placa de montaje estuvo en su lugar, pero el verdadero desafío fue cortar un agujero preciso en el parachoques para el pasacables.

Utilizando pernos largos recubiertos con pasta antiagarrotamiento para marcar los orificios guía, el autor realizó el corte a mano alzada, casi a la perfección.

Conectar el cabrestante a la batería y colocar el arnés debajo de la cubierta del motor hizo que la instalación pareciera limpia de fábrica.
Los únicos cambios visibles son la placa del pasacables y la falta de una rejilla para acceder a la palanca de carrete libre del cabrestante.
Se agregó un juego de luces de rally de siete pulgadas de Borne Off Road a la barra del parachoques, pero pueden ser demasiado grandes para la aplicación.
El autor admite que se trata de un mod por si acaso, que es poco probable que se utilice en condiciones todoterreno en rutas de rally acondicionadas como el próximo Alcan 5000.

Aún así, el cabrestante está ahí si la mierda golpea al ventilador, porque nunca se sabe cuándo un SUV de lujo podría necesitar ganarse sus franjas todoterreno.




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Source: Jalopnik (Auto Culture & Tuning) (jalopnik.com)