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Los derrames de petróleo devastan los ecosistemas marinos y los métodos tradicionales de limpieza a menudo agravan el daño. Ahora, ingenieros de la Universidad RMIT en Melbourne han construido un robot acuático del tamaño de una pinta que podría facilitar el manejo de los derrames y, al mismo tiempo, recuperar el petróleo para su reutilización.

Conozca el “Electronic Dolphin”, un minibot diseñado para extraer petróleo del agua contaminada con una eficiencia sorprendente y un impacto ambiental mínimo. El arma secreta del robot es un filtro recubierto con púas microscópicas parecidas a erizos de mar que repelen el agua pero absorben aceite.

Una pequeña bomba dentro de la carcasa aspira el crudo capturado hacia un depósito interno, dejando intacta el agua circundante. En pruebas de laboratorio, el dispositivo logró una tasa de eliminación de aceite del 97 por ciento, superando a muchos dispersantes químicos, quemaduras controladas e incluso espumadores de pelo.
A diferencia de los tratamientos químicos (que pueden introducir PFA en el agua) o la quema, que libera vapores tóxicos, el minibot ofrece un camino más limpio hacia la contención. Las alternativas de limpieza actuales incluyen barreras flotantes para acorralar la mancha, espumaderas mecánicas desplegadas por grandes embarcaciones y esteras absorbentes hechas de cabello humano, pero ninguna de ellas recupera el petróleo para su reutilización.
El Delfín Electrónico, por el contrario, recoge el crudo intacto, convirtiendo un pasivo en un recurso. La duración de la batería de 15 minutos del prototipo y su pequeño tamaño significan que la implementación en el mundo real requeriría enjambres coordinados trabajando por turnos, un desafío logístico que los investigadores ya están abordando ampliando el filtro y extendiendo el tiempo de ejecución.

Si bien el concepto aún se encuentra en sus primeras etapas, el equipo visualiza un futuro en el que flotas de estos robots podrían abordar derrames de cualquier escala, desde fugas de refinerías costeras hasta grandes desastres marítimos. La tecnología podría resultar especialmente valiosa en zonas de crisis como el Estrecho de Ormuz, donde las repetidas roturas de tanques y los daños causados por la guerra han dejado ecosistemas frágiles como la isla Shidvar de Irán (un humedal Ramsar protegido internacionalmente) cubiertos de crudo.

Las imágenes satelitales han mostrado manchas que se extienden por millas, pero los esfuerzos de limpieza a menudo se retrasan durante meses, dejando que la vida silvestre sufra las consecuencias.

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Source: Jalopnik (Auto Culture & Tuning) (jalopnik.com)