Toyota Indiana: Un campo de sueños de la vida real

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Hace treinta años, Toyota apostó fuerte por Princeton, Indiana, una pequeña ciudad más conocida por las palomitas de maíz y el baloncesto, al construir allí su segunda planta de vehículos en Estados Unidos. Hoy, esa apuesta ha dado sus frutos con creces.

Toyota Indiana emplea ahora a casi 8.000 trabajadores que ensamblan tres modelos Toyota y un modelo Lexus, y más de 8 millones de vehículos han salido de sus líneas de ensamblaje desde que comenzó la producción. El éxito de la instalación se celebró en un evento histórico de 30 años, donde el gobernador de Indiana, Mike Braun, elogió la planta como piedra angular de la economía del estado, destacando su fuerza laboral de clase mundial, su excelencia en fabricación y su innovación.

La celebración también destacó la expansión de $200 millones de las instalaciones para impulsar la producción de Grand Highlander, una medida que el gobernador Braun calificó como testimonio de la asociación simbiótica entre Toyota y el suroeste de Indiana. Jason Puckett, presidente de Toyota Indiana, enfatizó el elemento humano detrás de los logros de la planta y afirmó: “Los miembros de nuestro equipo son el verdadero corazón de esta operación”.

Su dedicación ha consolidado a Toyota Indiana como líder en calidad e innovación. Más allá de la fabricación, la planta se ha integrado en el tejido comunitario.

Toyota anunció $330,000 en subvenciones para organizaciones locales, incluida la Universidad de Evansville y North Gibson School Corporation, para apoyar la educación STEM a través de la iniciativa Driving Possibilities. La YMCA de Camp Carson, en el suroeste de Indiana, recibió fondos para mejorar las instalaciones, mientras que una promesa de 200.000 dólares para Mudpuppy Palace financiará un centro de aprendizaje basado en la naturaleza que ofrezca actividades STEAM.

Durante tres décadas, Toyota ha invertido $8.2 mil millones en Indiana y donado más de $55 millones en subvenciones, junto con innumerables horas de voluntariado, para empoderar a las generaciones futuras y fortalecer los lazos comunitarios. El legado de la planta es un modelo para asociaciones de fabricación a largo plazo, lo que demuestra que la visión, la perseverancia y la colaboración comunitaria pueden convertir el sueño de un pequeño pueblo en una potencia industrial.

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Fuente: Toyota USA Newsroom

Source: Toyota USA Newsroom (pressroom.toyota.com)