El IIHS nos revela qué ayudas a la conducción funcionan realmente… y cuáles no

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Los coches actuales están repletos de software y tecnología, pero no todo lo que brilla es oro. Según el Instituto de Seguros para la Seguridad en las Carreteras (IIHS), sistemas como la prevención de colisiones frontales reducen los choques por alcance en un 50%, y tecnologías como la alerta de cambio de carril o el Monitoreo punto ciego sí aportan beneficios tangibles para la seguridad vial, tanto de ocupantes como de peatones. Sin embargo, el panorama se complica cuando hablamos de sistemas de mayor nivel, como el control de crucero adaptativo o la asistencia de centrado de carril. “Hay un área gris cuando pasamos a niveles más altos de asistencia al conductor”, explica Jessica Jermakian, vicepresidenta senior de investigación vehicular del IIHS. “En los datos que analizamos, no vemos un beneficio claro con este tipo de tecnología”. Peor aún: estos sistemas podrían incluso distraer más al conductor, fomentando tareas secundarias como interactuar con pantallas táctiles o menús infotainment. La solución pasa por incorporar más tecnología, como sistemas de Monitoreo del conductor, que usan cámaras y algoritmos para detectar distracciones o somnolencia al volante. Incluso se estudia su extensión para identificar conductores bajo los efectos del alcohol. El IIHS insiste en que cualquier elemento que desvíe la atención de la carretera —desde pantallas hasta alertas innecesarias— es motivo de preocupación. “Todo lo que aleje al conductor de la tarea de conducir o de la vía delantera es, sin duda alguna, preocupante”, advierte Jermakian. Aunque fabricantes, gobiernos e aseguradoras trabajan para reducir accidentes por conducción bajo efectos, la tecnología aún no está lista. Una ley en EE.UU. exige que todos los coches nuevos incorporen detección de conductores ebrios para 2027, pero el informe más reciente de la NHTSA (Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras) revela que, hasta febrero de este año, no existen sistemas pasivos capaces de medir el alcohol en sangre o aliento de forma fiable. Otros sensores tampoco están listos para integrarse en vehículos de serie. A pesar de ello, el IIHS planea elevar los estándares de su premio Top Safety Pick+ para incluir tecnologías que detecten signos de conducción bajo efectos, alineándose con su objetivo de reducir a cero las muertes en carretera para 2030. Entre las medidas propuestas destaca la asistencia inteligente de velocidad (ISA), que ya está presente en dos tercios de los modelos 2025 evaluados por el IIHS. Estos sistemas informan al conductor sobre el límite de velocidad, generalmente mediante el cuadro de instrumentos. Sin embargo, el impacto real de estas innovaciones será lento: el coche promedio en circulación en EE.UU. tiene casi 13 años de antigüedad. “Aunque incorporáramos esta tecnología hoy mismo, pasarían años hasta que la mayoría de los vehículos la tuvieran”, señala Jermakian. “Es un juego a largo plazo, pero hay acciones inmediatas que podemos tomar, como una mejor fiscalización”.

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Source: Brabus & Premium Tuning — Motor1 (EN) (motor1.com)