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El comprador de un Honda CR-V de ocasión se llevó una desagradable sorpresa al encontrar un segundo clausor con una llave fijada con bridas bajo el salpicadero. Este apaño casero, divulgado por el tuitero y creador de contenido Kenny Piper, apunta a una chapuza que podría comprometer el sistema inmovilizador antirrobo del vehículo. En los CR-V de tercera y cuarta generación, el conjunto de arranque consta del bombín principal y un conmutador electrónico trasero. Aunque cambiar este último es fácil sin tocar el inmovilizador, dejar una llave funcional oculta bajo el volante es un grave fallo de seguridad. Según expertos de Motor1 y la experiencia de exasesores de servicio, este apaño suele deberse a tres motivos: evitar la costosa factura de un taller tras una avería, solucionar un fallo en el transpondedor de la llave original, o una instalación barata de arranque remoto. El problema es que, al tener una llave válida siempre al alcance del sensor, el inmovilizador pierde su función y el SUV queda expuesto a robos con un simple giro de llave. Se recomienda a los compradores revisar bien el coche antes de cerrar el trato y, si se detecta algo similar, acudir a un especialista para subsanarlo de inmediato.
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Fuente: Torque News

