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Ralph Gilles, máximo responsable de Diseño de Stellantis, no tiene pelos en la lengua al hablar de los errores del pasado en Chrysler. Durante una visita a la sede norteamericana del grupo, el ejecutivo —un apasionado del automóvil con más de tres décadas en la compañía— reconoció sin rodeos que los interiores de los Chrysler previos a su bancarrota de 2009 eran de una calidad lamentable, comparándolos directamente con pistolas de agua de juguete. “¿Por qué los nuestros parecen de plástico barato y los de ellos tan buenos?”, se preguntó Gilles, citado por Auto News, tras comparar un Chrysler de la época con un Audi A4 (B7) de 2004-2008. La frustración del diseñador alcanzó su punto álgido al ver el habitáculo del modelo alemán: “Vi el Audi A4 y eso lo cambió todo. Me cabreé”.
Esta crítica autocrítica marcó un antes y un después en la estrategia de diseño de Chrysler. Gilles impulsó la creación de un estudio dedicado exclusivamente a los interiores y retó a su equipo a convertir la calidad de los habitáculos en un punto fuerte. El resultado fue palpable en modelos como el Ram 1500 de 2009, donde se notó un salto cualitativo evidente. Sin embargo, el ejecutivo advirtió que el exceso de ambición puede ser contraproducente: “Cuando nos obsesionamos con los interiores, a veces nos pasamos de rosca y sobreespecificamos elementos para destacar, superando incluso a la competencia”.
Hoy, los interiores de las marcas heredadas de Chrysler —ahora bajo el paraguas de Stellantis— han dado un giro radical. Un ejemplo claro es el Jeep Wagoneer, donde la calidad de materiales y el diseño alcanzan niveles que antes eran impensables. Pero Gilles también alertó sobre los nuevos desafíos: ya no se trata de mejorar los interiores, sino de saber cuándo detenerse.
Además de la calidad de los materiales, el enfoque actual de Stellantis pasa por la experiencia de usuario (UX). Gilles reveló que, tras la fusión entre PSA y FCA, el grupo contaba con solo cuatro diseñadores especializados en UX. Hoy, el equipo supera los 180 profesionales que trabajan en elementos clave como los sistemas de infoentretenimiento, buscando que la interacción del conductor con el vehículo sea más intuitiva y satisfactoria.
Para ilustrar el contraste entre el pasado y el presente, Gilles invitó a recordar modelos como el Chrysler Sebring de segunda generación, un habitáculo criticado por su combinación de plásticos duros, colores grises o beige monótonos y una ausencia total de personalidad. Un ejemplo que, según el ejecutivo, refleja lo lejos que ha avanzado la compañía en poco más de una década.
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Source: CarScoops